![]() Enrique Queipo |
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Enrique Queipo (Málaga-1962) |
Tuve un accidente de moto a 100 km por hora por la autovía, pude morir y no había hecho tan indispensable manifiesto para presentarme y ponerte al corriente de mi vida profesional. Mirad, si no os dais cuenta de lo evidente se darán cuenta otros, otras exposiciones me saldrán. Voy a contar mi historia:
Cuando era pequeño ya tenía una hiperactividad y un brillo
especial; persona abierta y comunicativa casi siempre. Tomé como maestro a Picasso para iniciarme y entonces ya descomponía antes de haber compuesto. Mi ansia, mi pasión y mi entrega por el arte me llevaron a encerrarme en un estudio con dieciocho años. Trabajaba cinco horas por la mañana y otras cinco por la tarde. En principio mi inseguridad era lógica –ya que soy autodidacta- pero sólo en cuanto a la idea. Ésta me mantuvo un poco ausente ocho años. No paraba de pintar, pintaba figuras psicodélicas con técnicas que utilizaban los clásicos a base de veladuras, insistiendo sobre la misma parte por lo menos ocho veces, numerando y estudiando los colores. En mi primera visita a Madrid, se interesó por mí, la galería “Alençon”, posteriormente llamada “Gamarra y Garrigues”. Estaba empezando y ya despertaba la curiosidad de grandes galeristas. Luego mi afán de superación me produjo estrés y caí por ello en una depresión., Cambié de estilo para salir de ella y perdí esa oportunidad. Tenía que aligerar la forma de pintar paulatinamente hasta llegar al momento tan liberador en el que ahora me encuentro. Superé la esclavitud del arte. Más tarde encontré otra galería en Madrid “Detursa” que también se fijó en mi obra, tras presentarme allí con un dossier. Durante la colectiva que hicimos con el título “Esquematistas” me propusieron una individual para más adelante que nunca realicé con la excusa de que no era conocido en Madrid y seguramente no iba a vender. También creí entender que mi estilo era bueno, pero demasiado radical para el comercio en ese momento y además la galería estaba en bancarrota. Juana
de Aizpuru me dio un segundo premio de pintura en “El Corte
Inglés” de Málaga. Le mandé una carta de
agradecimiento y tuvo el detalle de contestarme. Parecía que
me iba a coger como artista de su galería. Luego me dijeron que
le interesaba la obra, pero que tenía el cupo cubierto. Alfedro Viñas –que es el único galerista que va a “ARCO” de Málaga- me hizo una individual y vendí la mitad de los cuadros expuestos a mis clientes. Le dije a Alfredo que no me interesaba trabajar con él porque, para que los clientes sean míos, expongo por lo institucional: El 100% de la comisión es para mí. Sólo les dejo un cuadro y gano más dinero. No soy rico. Todo esto son cosas
que pasan que me impiden triunfar, teniendo hoy en día un estilo
contemporáneo y vendible. Ya por mi cuenta en Málaga me
va bien. Si alguien me vende fuera... Me pregunto qué hay que hacer para venderse fuera y ser conocido. Dudo si es más importante el arte que el comercio y la moda. Pasando por muchas etapas y estilos hasta que he llegado al momento actual de mi evolución: obra sintética, colorista, colores planos, geometría y simetría. Mi formación ha sido clásica. Técnica y creativamente siempre he sido un torbellino. Me fijé en los clásicos contemporáneos; con 18 años fui a París. En 1992 estuve en Nueva York. Robé a Frank Stella las claves de la modernidad para interpretarlas a mi manera. Declaraciones sabias de Gilbert and George, desde su individual de Londres, llamaron mi atención (y mi estudio ese concepto de simetría que ellos siempre han tenido), “El arte no tiene la obligación de provocar, debe tener la necesidad de descubrir argumentos para las generaciones nuevas de artistas, para que el arte evolucione”. A lo peor la pintura moderna no provoca hoy, “depende a quién”, es menos artificiosa, golpe de efecto, que tanto se lleva ahora, rabieta del arte. Señores, somos adultos. A lo mejor provoca mi escrito y mi pintura sea clave para la estética de las generaciones venideras de artistas. Ahora tengo 44 años y estoy en mi mejor momento. Soy un artista contemporáneo de mucho éxito en Málaga, con inauguraciones con 500 personas viendo mi obra y producidas por entidades bancarias, “Unicaja”, y entidades públicas con buenos catálogos. Algunos críticos, galeristas y gestores culturales de los más importantes de este país me conocen y me han dado premios. Al parecer, no se paran mucho a estudiar mi obra. Sólo se paran un momento para saludarme personalmente o me han conocido cuando estaba menos formado. Me hace falta un padrino, parece que todavía ninguno se ha dado cuenta que soy muy bueno. Puedo pintar a cualquier tamaño y diseñar una plaza. Pero los representantes del arte que me pudieran encumbrar están muy ocupados, no me prestan atención. Si alguno, verdaderamente importante, viniera a mi estudio con tiempo y yo sacara poco a poco todo el polvorín que tengo aquí, se iban a quedar con la boca abierta. Los artistas que hemos dado la vida por el arte y las vanguardias tenemos todo el derecho de sentirnos geniales. Ya lo estuvo diciendo Gauguin y nadie le hizo caso en vida.
FDO:
El autor, Enrique Queipo. |